28 January, 2008
Recuerdo
Hacía siglos que pensaba en escribir aquello que no tengo que olvidar nunca, esas cosas que son importantes y que cuando pasa el tiempo parecen convertirse en tonterías. Pero lo más tonto de todo es que lo que es importante, importante se queda, da igual cuanto tiempo pase. M me sugirió llamar a todo esto omoide, que es recuerdo en japonés, y me gustó tanto que así se queda.
Y empiezo…
Recuerdo las noches de los viernes de verano cuando volvíamos a casa en el Chamade después de haber cenado todos en el campo. Y de camino miraba las estrellas por la ventanilla bajada pensando en absurdos, embelesada y a veces con sueño. No sé cuantos años hará de esto pero sí sé que llegué a echarlo mucho de menos. Era tan importante como los domingos en la terraza o los viernes de invierno en la cocina.
4 comentarios
el 28 January,
Roc, escribió:
Jo… yo recuerdo los atardeceres en mi campo, que el cielo se ponía rosa, naranja y morado. ¡Era increíble! Parecía como si un gigante lo hubiera pintado… No se me olvidará nunca la sensación de tranquilidad que me daban aquellos domingos… Me gustaría volver…
el 29 January,
Lou, escribió:
Los remanentes de conciencia de una noche gélida y una camioneta que volaba en el camino polvoriento; mi mente flotando al borde del sopor e inexplicables lágrimas en mis mejillas. ¿Qué hacía yo ahí si ella estaba en otro lugar…?
el 30 January,
Nao, escribió:
ROC: entonces, ¿por qué odiabas los domingos hace un par de meses?
LOU: a lo mejor te dirigías a un sitio mejor.
el 30 January,
Roc, escribió:
Porque no puedo volver…
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