9 March, 2009

Maniobras de escapismo

Todavía sigo viva.
Después de no se cuántos meses.

Tantas cosas han pasado desde entonces… Y no me refiero desde la última vez que escribí. Sino de mucho antes. Desde que decidí escapar.

“Ya no vale echarse hacia atrás” Por entonces esa era  mi banda sonora.

Recuerdo muchas cosas de aquel tiempo. Como nuestra noche maga.

Yo siempre dije que en aquel coche habían más de dos personas.
Había una persona que conducía, y una que se sentaba en la silla del copiloto. Dos más que soñaban con planes inmediatos, con viajes que cambiarían su vida desde aquel momento. Esos asuntos pendientes que hasta que no los cumples no te permiten avanzar. Una lloraba por incertidumbre. Saber o no si funcionaría. Otra se armaba de valor para finiquitar un amor que era fantasmal. No sé cuánta gente más participaba en aquello. Nunca un coche fue tan grande y tan pequeño al mismo tiempo. Y todo en una calle tan sólo llena de farolas encendidas para nadie.

Y ahí se dijeron adiós.

Eso también se convirtió en omoide.

Lo que vino después ya no se cuenta.

Porque las maniobras de escapismo se convierten en refugios o salidas por donde escapar.
Yo me diluí… en aquella noche que llovía pero parecía no importar demasiado.


tags: amistad, omoide, personal

3 comentarios




3 comentarios

el 9 March,

Roc, escribió:

Y tan fantasmal, ahora los fantasmas se casan. Es la última noticia que tengo desde el mundo fantasmal de los invernaderos.

Es una lástima que nadie nos entienda, yo me conformo con que lo hagas tú. A fin de cuentas, la ignorancia da la felicidad y la acidez, dolor de estómago.

Un beso


el 10 March,

mem, escribió:

Hay amores que no te dejan escapar. O no te quieres escapar tú. Meter el corazón en metacrilato no sirve y luego sacarlo es un coñazo, tienes que estar horas picando.
Es mejor no decir nunca adiós. Siempre acabas volviendo.


el 12 March,

Nao, escribió:

ROC: la acidez tiene diferente efectos secundarios, depende de quién se la tome y de qué día se la tome. Me consta.

MEM: sí, pero aunque vuelvas ya nunca vuelve a ser como antes.



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