26 May, 2008
Conociendo a Amy
Amy está frente al televisor de su cocina mirando los dibujos mientras se come un croissant crujiente y bebe un zumo de melocotón de un pequeño tetrabrick de doscientos mililitros. Y es que los de piña no le gustan y su madre piensa que en las botellas de litro se acaban perdiendo las vitaminas, por eso se los compra pequeños aunque sean más caros. Amy es una niña de 9 años que no es más guapa ni más fea que otras de su edad pero sí algo más inteligente. Aunque su prudencia se malinterprete como timidez, ella habla cuando lo cree oportuno y si los demás empiezan a darle la tabarra, abre los ojos más de lo normal y los mira fijamente, para que se sientan intimidados y se callen de una vez. No le gusta mucho jugar a la pelota, piensa que cansa y además siempre es lo mismo. Ella prefiere meterse en su cuarto y continuar con historias que los libros no pudieron reflejar porque no había hojas suficientes ni plumas con las que escribirlas. Porque aunque todo se haga ahora al ordenador, Amy prefiere pensar que todavía se hace como antes. El caso es que ella se mete en su habitación, donde no hay teles ni consolas, sólo libros y dibujos y deberes escondidos. Allí piensa en ser pirata porque las princesas son demasiado aburridas, o que tiene el don de hablar con los animales, o que su cama es capaz de volar y visitar otros países. Pero esta niña no es insociable, sólo que los adultos se preocupan demasiado siendo incapaces de divertirse y que los niños entre tantas palabrotas que dicen poco más hay que rascar. A veces es difícil encontrar alguien con quien poder ser tú. Eso es lo que le pasa a Amy.
7 comentarios
el 27 May,
xirimiri, escribió:
Amy somos todas. Sólo que unas lo son más que otras.
el 29 May,
Clau, escribió:
Me gustó tanto tu penúltima oración… y curiosamente siento que es ese el pensamiento que me ha estado persiguiendo estas últimas semanas…
Que ridículo encontrar lo que uno precisamente siente escrito en otro lado, por alguien más… :O
Saludos, Nao ;)!
el 29 May,
aldraia, escribió:
El problema con el que se enfrenta Amy és que hay poca gente como ella. Puede que al otro lado de la ciudad haya otra niña como ella, con la que podria hablar, dibujar, inventar… Pero si llega a conocerla será dentro de mucho tiempo. Lástma que solo pueda pasarselo bien sola. Lástima que los mayores no la entiendan.
el 31 May,
Nao, escribió:
XIRIMIRI: desde luego, yo en algunas cosas soy parecida pero en otras ni de lejos. ¡Tú te pareces en lo de intimidar a la gente!
CLAU: de ridículo nada, a mí me parece muy casual. Una a veces no se aclara entre tanto pensamiento.
ALDRAIA: ¿y cuando conozca a esa otra niña, dentro de algunos años y si es que llega a conocerla, Amy habrá perdido ya su magia? ¿Se habrá vuelto como esos mayores que no saben entender?
el 31 May,
aldraia, escribió:
No.Seguirá siendo diferente.Los mayores seguiran siendo más mayores y seguiran sin entenderla. Si tienen suerte y se conocen, quizás se reconozcan como iguales. Pero igualmente el tiempo habrá pasado y habrán estado solas todo ese tiempo. Pero a partir de ese momento cabe la posibilidad de que no lo esten nunca más.
el 2 June,
xirimiri, escribió:
¿Intimidar a la gente yo? ¿yo?
el 24 May,
n.a.o., escribió:
[...] a Amy y le dijo de quedar. Le apetecía hablar con aquella chica, le parecía interesante. No se verían [...]
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