26 July, 2008

Saturada de cambios inevitables

Me he mudado por dos razones, una porque por lo visto la anterior carpeta estaba dañada y no me funcionaba del todo bien, y la otra es porque llevaba ya tiempo pensando en cambiarme y desprenderme de Itadakimasu. Me gustaba y siempre le tendré cariño, pero todo tiene una etapa marcada por un principio y por un final. A lo tonto a lo tonto, el pasado jueves diecisiete Pikunikku cumplió tres años y mucho ha llovido desde entonces.

Ahora las circunstancias son distintas. Todo es distinto.

 

- Historia de la gata que no araña y de la araña que da por saco.

Anoche apareció de la nada una araña del tamaño de una moneda de dos pounds de color marrón oscuro en mi habitación. Y mira que me caen bien las arañas pero esa me impresionaba. Cuando fui a cazarla se me escabulló y se metió debajo de la cama. Al principio pensé “pues duermo en el comedor”, pero luego recordé que no estaba en mi casa. Por supuesto no pensaba acostarme a dormir con aquel monstruo por ahí escondido así que a las tantas de la mañana me puse a mover colchones. Con el flexo en mi poder y la zapatilla en la mano derecha busqué y busqué pero Peladita no aparecía. En eso que Leslie maulló en mi ventana y grité para mí “¡salvada! ella la cazará”. Esto… sí. Abrí a la gata, entró en la habitación y se puso a ronronear, a acicalarse un poquito y a acostarse en mi moqueta. “De eso nada monada”. Cogí a la gata y la saqué fuera. Si hubiera estado mi Neko la historia habría sido bien distinta, ya lo creo. El caso es que de nuevo estaba sola y una vez vistos los intentos fallidos, me resigné y volví a laptop (cómo me encanta laptop). Se acercaba la hora de acostarme y cuando fui a girar la cabeza, me encontré a Peladita en la pared de detrás con una pata levantada. Rápidamente cogí el cubo de la papelerá para acorralarla y justo cuando creía que la tenía en mi poder, calló a la moqueta y echó a correr. Afortunadamente fui más rápida y la intercepté a medio camino con la papelera. Victoria. Iba a aplastarla con una bolsa de papel pero me puse las zapatillas, bajé al jardín y la liberé. Por supuesto, la gata al verme salir de la habitación me siguió y ya se fue a pendonear toda la noche por los jardines vecinos mientras que yo dormía plácidamente en la habitación que no era mía, sino que es de gente y de nadie pero que ahora simplemente ocupo yo.

 

La nena del diseño es idéntica a mí y por supuesto mis días se ven totalmente reflejados ahí arriba. Dedicado a todas las personas pobres como yo.


tags: blog, cuentos, London life, Neko, personal

4 comentarios




4 comentarios

el 26 July,

Roc, escribió:

Me encanta el diseño. Y el color rosita sobre el que escribo.

Qué valor con la araña. No puedo con ellas, ni con las arañas ni con las gallinas. Bueno, con casi ningún animal con pico, pero sobre todo con las gallinas. Es mi trauma gallináceo de la infancia.

Mua

P.D.: ya hablaremos de ese “no estás aquí porque no quisiste”.

Mua,mua


el 28 July,

xirimiri, escribió:

Hala, que chulo. Que cambio más guapo. Veo que no lo pasas mal. Besos.

Y que acojone lo de la araña.


el 28 July,

memole, escribió:

aunq hasta ahora no te dicho q estoy siguiendo tu blog…me declaro fan de él,jeje

y para presentarme seguire tu estilo…soy la N de tu H(pero me mantendre bajo este seudónimo con el cual alguien al que quiero me suele “picar”)

P.D: me encanta el cambio, se ha kedado monisimo el blog, esta mu cuco. Besos londinenses;)


el 30 July,

Nao, escribió:

ROC: qué rara eres, las arañas tira que va (aunque a mí me caigan bien puedo entender la fobia) pero… ¿las gallinas? pobrecitas. Qué te han hecho las gallinas…

A ver qué tal nos sale el experimento del Skype.

XIRIMIRI: no, la verdad es que no lo paso mal. El siguiente blog que necesita una buena mano es el tuyo, así que… vete preparando.

MEMOLE: ¡¡ahhhhhhhhhhhhhh!! qué alegría, un/a lector/a que no conocía. Porque no hemos hablado antes ¿verdad? ¡Muchas gracias por tu comentario!



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