7 May, 2010

De madera y metraquilato

Anoche descubrí que tenía carcoma. Por lo visto habitan en el rodapié en una de las esquinas del cuartito y los xilófagos, palabra que he aprendido hoy tras una larga búsqueda de información, más adultos salen y trepan por la pared. Pensé que serían pequeños escarabajillos que entraban por la ventana pero después de un seguimiento he visto que no, y eso hay que solucionarlo. Y aunque la idea de cohabitar con estas cosas no me hace ninguna gracia, tampoco es que me den extremadamente asco, pero lo cierto es que no llegan en un buen momento.

No hace mucho me planteaba qué hacer para el próximo Octubre, si resistir en el fuerte con los enemigos ya dentro o huir para siempre, y ahora parece que ya lo tengo más claro.

Ni tristeza ni enfado, no es una palabra exacta. Decepcionada, dolida, incómoda, harta. De verdad que sí que estoy harta. Tengo la sensación de que antes me sentía mejor en peores circunstancias pero no me fío de mi memoria selectiva que tiende a recordar solamente lo bueno. Aún así no me importa, siempre y cuando me deje mantener este pequeño rencor por el tiempo necesario. No quiero olvidarlo, quiero que pase pronto pero no olvidarlo, o al menos no a corto plazo. Quizá así pueda odiar y sentirme mejor, todavía no lo sé.

Me pregunto si el planteamiento de lo que resulta ser el hoy jamás se hubiera dado lugar. Pero eso nunca lo sabré así que tampoco importa mucho.

Miro por la ventana y me dejo absorber por el skyline, ese que parece ser que tiene los días contados. Eso sí me pone triste.

Me gustaba, parecía idóneo y perfecto pero olvidé las variables y entonces todo cambió y se fue al traste.

Si no hubiera sido pobre me habría comprado un corazón de acero inoxidable.


tags: London life, personal

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12 April, 2010

Los romances de las estaciones

Las flores de cerezo se arremolinaban juguetonas en el suelo como pequeñas bolas de corcho blanco incitadas por un viento suave y frío que soplaba aquel día a modo de despedida del largo y eterno invierno. Las nubes se marchaban ya a casa mientras que el sol de aquella tarde cerraba el día protestando y vociferando que no pensaba calentarnos más.


tags: desvaríos

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