Dos pares de zapatos

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Estos son mis dos pares de zapatos favoritos. El año pasado decidí que iba a liquidar existencias y casi he cumplido con ello. Me quedan pocas cosas de mi etapa pre-Japón (si exceptuamos la ropa más o menos permanente, abrigos etc.)

Se han portado bien, vaya que sí. Los plateados son un poco más fuertes porque son sintéticos. No les afecta la lluvia ni el calor tanto como a los negros. Pobres zapatos negros, están para tirarlos. Los talones tienen agujeros, ya no les queda planta interna, les he puesto una plantilla para no tener que pisar directamente la suela. No creo que los use más.

Creo que el mejor recuerdo que tengo de los plateados fue el primer día que fui a trabajar a Nova. Salí a la calle  con ellos. Esa calle japonesa, llena de gente, con mucho tráfico, muy larga, que me hacía recordar que estaba en una gran ciudad y nunca más en un pequeño pueblo de Nebraska. Recuerdo lo que pensaba. “¡voy a trabajar a algo que me gusta en mi país favorito!”. Abajo, en mis pies, los zapatos plateados decían: “¡Montada sobre nosotros!”.

Buenos zapatos, los plateados.Más valientes que los negros, que se fueron llorando de Japón, derrotados. Los plateados no, ellos dijeron bien claro que vaya donde vaya, siempre hay suelo donde pisar.Sin embargo, no han visto París. Los negros sí, me los llevé porque son muy cómodos y, al ser de piel, no necesitan calcetines. Llevármelos a París fue por pura conveniencia mía, aunque les dí la oportunidad de pisar la Ciudad de la Luz.

Van a estar conmigo hasta finales de año, cuando los deje al lado del basurero. No creo que los recoja nadie, están demasiado estropeados. Pero no puedo tirarlos directamente a la basura. Cuando los contemplo, recuerdo que estuvieron conmigo en Japón (el que me echó de su lado) y en Londres (el que intentó volver a matarme, y otra vez no lo consiguió).

Quizás los recoja alguien que va a necesitarlos más que yo.



2 comentarios

Irene, el 27 September, dijo:

Pobres zapatos, comprados en una humilde tienda de una humilde ciudad.
Que luego han pisado grandes calles y han corrido tantas juergas y sufrido tanto… Tuvieron suerte de ser elegidos y tener una muerte digna, mucho mejor que ser olvidados en un almacén lleno de polvo…


lediramone, el 5 November, dijo:

He leído tu blog y al principio lo hacía como búsqueda de información en mi proyecto de “profe” en London, al final me lo he leído entero y si me olvidó la razón porqué lo hacía, no sé, quizá vidas paralelas ah!! si!!.. y ese asco que tengo como tú a los españoles anti-londres, si esos qe se pasan su estancia en Londres añorando la empanada de su abuela.

En fin, gracias!!

Un saludo




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