Tres días de lluvia. Empezamos bien. Si hubiera querido lluvia, me habría quedado donde estaba.
No me gusta que me miren y me hagan la ficha.
La gente es antipática y estúpida.
Nadie va por el campus sonriendo.
Odio los días de calor húmedo seguidos de lluvias torrenciales.
Y el dinero, tampoco me gusta pensar demasiado en el dinero.
¿Dónde diablos están los árboles en este maldito campus?
Vamos mal. De momento solamente me gusta que hueles a mar.