Un año mirando por la ventana.

Me pasé un año mirando por la ventana.

Esta no, otra. No tengo fotos de aquella ventana. Ni de aquel piso. Pongo esta foto porque es una buena foto sacada desde una ventana y me gusta mirarla. Me gusta pensar que estuve allí. Pero la otra ventana, la que estuve un año mirando, estaba en otra ciudad. Era en Madrid, daba a un patio interior, y me costó dios y ayuda dejar de mirar. De hecho, recuerdo el momento exacto en que decidí que no valía la pena seguir mirando. Fue como arrancarme un pedazo, pero lo hice igual. De todos modos, la ropa interior que había colgada era de otra.



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